jueves, 17 de junio de 2010

Juicio ESMA: Testimonió la mujer que asistió partos en la clandestinidad.


Juicio ESMA: Testimonió la mujer que asistió partos en la clandestinidad.


En solidaridad a nuestros compañeros y compañeras de nuestro vecino pais, va esta info.
Sara Solarz de Osatinsky, de 75 años, estuvo 20 meses detenida en el centro clandestino de detención. Por medio de una videoconferencia, desde Madrid, declaró, en el proceso que investiga 85 muertes, tormentos y desapariciones, impartidos por el grupo de tareas 3.3.2 de la Armada.

El 12 de octubre de 1979, en la Asamblea General de Francia, las ex desaparecidas Sara Solarz de Osatinsky, Ana María Martí y María Alicia Milia de Pirles se sentaron frente a periodistas de todo el mundo para contar el horror del cautiverio vivido en el centro de detención que funcionaba en la entonces Escuela de Mecánica de la Armada.

Solarz de Osatinsky hizo especial hincapié en el mismo tema que hoy, a 30 años de esa conferencia, realizó en la audiencia por el juicio a imputados de homicidios, tormentos y desapariciones, en ese centro: las embarazadas a las que les arrancaron sus hijos y posteriormente fueron asesinadas

DECIA “Yo era un trofeo para ellos, porque era la viuda de Marcos Osatinsky (líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y sobreviviente de la masacre de Trelew). A mi marido ya lo habían matado en Córdoba y también a mis dos hijos. Cuando caí, yo ya estaba abatida”, dijo.
La ex desaparecida, que paró la audiencia al menos cinco veces para tranquilizarse y continuar con su relato, reconoció a casi todos los imputados en el juicio y pudo describir en detalle cómo eran sus actividades en la ESMA.
En tanto, la ex detenida recordó sus primeros momentos en la sala de tortura: “Me dijeron, ‘señora, no la queremos hacer sufrir, usted ya pasó por mucho’. Me pedían información, pero me negué. Entonces me empezaron a picanear. Como yo no gritaba, se alarmaban. Les dije que yo ya no podía sentir más dolor que el de mis pérdidas. Mientras eso sucedía, el Tomy (Carlos) Capdevilla, me auscultaba y daba la orden de que me podían seguir torturando”.

Cuando terminaron las sesiones de tormentos para obtener información, subieron a Solarz de Osatinsky a la Capucha, el altillo donde dormían los detenidos, allí se encontro con varias embarazadas.

La testigo explicó que pudo generar una especial relación con las mujeres encintas. “Me dejaban ir a la pieza de las embarazadas, porque pedían estar conmigo en el parto. Los médicos que siempre los asistían eran Capdevilla y Jorge Luis Magnacco. En cuanto al trato a las embarazadas, la ex detenida dijo: “Les traían un ajuar muy costoso. Las hacían escribir una falsa carta diciendo que ellas estaban recuperándose y que no se podrían ocupar de sus hijos. Les hacían poner una dirección a dónde dejar el bebé y el nombre que habían elegido para sus hijos”.
Muchos de los niños que nacieron en la ESMA no fueron devueltos a sus familias y desconocen su verdadera identidad. “Era muy duro vivir todo eso.
“Los traslados (vuelos de la muerte) eran todos los miércoles. Ese día no volaba ni una mosca en Capucha. Llamaban a la gente por su número y se iban poniendo en fila india. Luego, se abría la puerta de hierro, que hacía mucho ruido, y se escuchaba el ruido de las cadenas de los grilletes de la gente que bajaba. Si les sacaban la venda de los ojos, quería decir que iban a morir. El que veía, moría. Cuando a un detenido le ponían capucha blanca, significaba que iban a liberarlo”, dijo.

El 19 de diciembre de 1978, con un pasaporte falso hecho por la Policía Federal a nombre de Valeria Linares, fue obligada a exiliarse en Valencia, España. Sus primeros meses vivió junto a otra ex detenida en su misma condición, Ana María Martí, siempre siendo controladas por la Armada Argentina.

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